Archivo mensual: junio 2008

ADOLFO ARENAS, NUEVO PRESIDENTE DEL CONSEJO GENERAL DE HERMANDADES Y COFRADIAS


Adolfo Arenas, abogado sevillano de 65 años, con amplia experienciencia en la Semana Santa de Sevilla, será el nuevo presidente del Consejo General de Hermandades y Cofradias en sustitución de Manuel Roman.

Felicitamos al nuevo presidente y a junta directiva, así como a los otros candidatos, Juan Carlos Heras y Joaquin de la Peña.

A su vez nuestra Hermandad se encuentra muy agradecida a nuestro Delegado del Martes Santo, Alfonso de Julios por todo cariño e interes mostrado a nuestra cofradia durante su mandato.

ADOLFO ARENAS, NUEVO PRESIDENTE DEL CONSEJO GENERAL DE HERMANDADES Y COFRADIAS


Adolfo Arenas, abogado sevillano de 65 años, con amplia experienciencia en la Semana Santa de Sevilla, será el nuevo presidente del Consejo General de Hermandades y Cofradias en sustitución de Manuel Roman.

Felicitamos al nuevo presidente y a junta directiva, así como a los otros candidatos, Juan Carlos Heras y Joaquin de la Peña.

A su vez nuestra Hermandad se encuentra muy agradecida a nuestro Delegado del Martes Santo, Alfonso de Julios por todo cariño e interes mostrado a nuestra cofradia durante su mandato.

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HUMILDAD. MONSEÑOR D. JUAN DEL RIO

En colaboración de nuestros amigos de la Esperanza de Triana os hacemos llegar un artículo de Monseñor D. Juan del Río, Obispo de Asidonia-Jerez, sobre la Humildad, publicado el pasado 15 de junio dentro de su colaboración semanal en su sección “Apuntes para la vida”. Con la capacidad y sencillez que le caracterizan, D. Juan nos ofrece una preciosa reflexión sobre la humildad cristiana, como base de la vida, el progreso y el desarrollo de la persona.

HUMILDAD

Parece que, para la inmensa mayoría de la gente, cuando se habla de humildad es como
decir: alguien apocado, piadosito, sin entusiasmo y poco emprendedor. Esa desfiguración nada tiene que ver con la auténtica virtud de la humildad que ennoblece a la persona. Sta. Teresa de Jesús lo tuvo muy claro al decir que “la humildad es andar en verdad”1, porque es rechazo de las apariencias y de las superficialidades; es la expresión de la profundidad del espíritu humano; es
condición de gloria. De ahí, que la humildad sea el fundamento de todas las virtudes y,especialmente, de la caridad, y así las demás virtudes, dice S. Francisco de Sales, “son como polluelos a su clueca”.

La etimología del término hace referencia a la condición limitada del ser humano:
humildad viene de “humus”, es decir “somos de tierra”: venimos, vivimos, y volveremos a ella. La primera característica de la humildad es su realismo, saber de qué material estamos hechos los seres humanos y cuáles son nuestros verdaderos cimientos. De esta manera, se evita el autoengaño, no se impide la necesaria autoestima de lo que es propio, y a la vez se es agradecido con Dios y con los semejantes. Nada tiene que ver la humildad con la timidez, la pusilanimidad o
la mediocridad. Por el contrario, se opone al egoísmo y a la soberbia.

Para la permanencia y crecimiento en la virtud de la humildad es indispensable: la
frecuencia de los sacramentos de la Confesión y Comunión; no olvidar las practicas de piedad que caldean el corazón; no despreciar la mortificación, el sacrificio y la renuncia a todo aquello que hay de caduco en nosotros; en las contradicciones bendecid al Señor y en las cruces no buscar consuelos exteriores; no dar importancia a las alabanzas ni entristecerse por las ofensas; estar siempre en guardia, pensando si lo que se va hacer nos conduce a la humildad; no desaprovechar la ocasión de escoger los últimos lugares y servicios; cultivar el deseo de no ser y aparecer, antes bien, tener muy presentes las propias deficiencias; acoger con buen ánimo los reproches por los errores; practicar las buenas acciones buscando siempre el anonimato. Estos y otros tantos ejercicios harán que resplandezcan las cualidades de la humildad: alegría, comprensión, paciencia, afabilidad, sencillez, magnanimidad, castidad, obediencia y paz.

Ahora bien, conviene destacar la diferencia entre humildad y humillación. Mientras que la primera es siempre positiva, en los aspectos antropológicos, psicológicos y esenciales para la vida cristiana; la humillación, en principio, es negativa por lo que implica de injusticia, desdén y hasta desprecio del ser humano. Actualmente, la condición de humillados suele asociarse a los empobrecidos de la tierra, a los que han sido privados de aquellos bienes necesarios para la dignidad humana. No reconocer esos derechos es humillar al hombre y hace necesaria la lucha
por la justicia social que pertenece íntegramente al anuncio del Evangelio. A veces, por defender la causa de Cristo hay que sufrir humildemente las humillaciones de nuestros enemigos; ello nos configura cada vez más con los sentimientos de Jesús, el cual, siendo de condición divina, tomó la de siervo y se humilló hasta la muerte y muerte de cruz (cf. Filp 2,5-8). Pero Dios engrandece a los humildes y desprecia a los poderosos (cf. Lc 1,52). La fe no es propia de los soberbios, sino de los humildes. Y, como diría S. Agustín, “sólo a pasos de humildad se sube a lo alto de los cielos”.

HUMILDAD. MONSEÑOR D. JUAN DEL RIO

En colaboración de nuestros amigos de la Esperanza de Triana os hacemos llegar un artículo de Monseñor D. Juan del Río, Obispo de Asidonia-Jerez, sobre la Humildad, publicado el pasado 15 de junio dentro de su colaboración semanal en su sección “Apuntes para la vida”. Con la capacidad y sencillez que le caracterizan, D. Juan nos ofrece una preciosa reflexión sobre la humildad cristiana, como base de la vida, el progreso y el desarrollo de la persona.

HUMILDAD

Parece que, para la inmensa mayoría de la gente, cuando se habla de humildad es como
decir: alguien apocado, piadosito, sin entusiasmo y poco emprendedor. Esa desfiguración nada tiene que ver con la auténtica virtud de la humildad que ennoblece a la persona. Sta. Teresa de Jesús lo tuvo muy claro al decir que “la humildad es andar en verdad”1, porque es rechazo de las apariencias y de las superficialidades; es la expresión de la profundidad del espíritu humano; es
condición de gloria. De ahí, que la humildad sea el fundamento de todas las virtudes y,especialmente, de la caridad, y así las demás virtudes, dice S. Francisco de Sales, “son como polluelos a su clueca”.

La etimología del término hace referencia a la condición limitada del ser humano:
humildad viene de “humus”, es decir “somos de tierra”: venimos, vivimos, y volveremos a ella. La primera característica de la humildad es su realismo, saber de qué material estamos hechos los seres humanos y cuáles son nuestros verdaderos cimientos. De esta manera, se evita el autoengaño, no se impide la necesaria autoestima de lo que es propio, y a la vez se es agradecido con Dios y con los semejantes. Nada tiene que ver la humildad con la timidez, la pusilanimidad o
la mediocridad. Por el contrario, se opone al egoísmo y a la soberbia.

Para la permanencia y crecimiento en la virtud de la humildad es indispensable: la
frecuencia de los sacramentos de la Confesión y Comunión; no olvidar las practicas de piedad que caldean el corazón; no despreciar la mortificación, el sacrificio y la renuncia a todo aquello que hay de caduco en nosotros; en las contradicciones bendecid al Señor y en las cruces no buscar consuelos exteriores; no dar importancia a las alabanzas ni entristecerse por las ofensas; estar siempre en guardia, pensando si lo que se va hacer nos conduce a la humildad; no desaprovechar la ocasión de escoger los últimos lugares y servicios; cultivar el deseo de no ser y aparecer, antes bien, tener muy presentes las propias deficiencias; acoger con buen ánimo los reproches por los errores; practicar las buenas acciones buscando siempre el anonimato. Estos y otros tantos ejercicios harán que resplandezcan las cualidades de la humildad: alegría, comprensión, paciencia, afabilidad, sencillez, magnanimidad, castidad, obediencia y paz.

Ahora bien, conviene destacar la diferencia entre humildad y humillación. Mientras que la primera es siempre positiva, en los aspectos antropológicos, psicológicos y esenciales para la vida cristiana; la humillación, en principio, es negativa por lo que implica de injusticia, desdén y hasta desprecio del ser humano. Actualmente, la condición de humillados suele asociarse a los empobrecidos de la tierra, a los que han sido privados de aquellos bienes necesarios para la dignidad humana. No reconocer esos derechos es humillar al hombre y hace necesaria la lucha
por la justicia social que pertenece íntegramente al anuncio del Evangelio. A veces, por defender la causa de Cristo hay que sufrir humildemente las humillaciones de nuestros enemigos; ello nos configura cada vez más con los sentimientos de Jesús, el cual, siendo de condición divina, tomó la de siervo y se humilló hasta la muerte y muerte de cruz (cf. Filp 2,5-8). Pero Dios engrandece a los humildes y desprecia a los poderosos (cf. Lc 1,52). La fe no es propia de los soberbios, sino de los humildes. Y, como diría S. Agustín, “sólo a pasos de humildad se sube a lo alto de los cielos”.

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CRUZ DE MAYO DEL GRUPO JOVEN


Os hacemos llegar una magnífica foto de la Cruz de Mayo del Grupo Jovén realizada por nuestros queridos hermanos Viretti.

Buena cantera tiene la Hermandad

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Os hacemos llegar una magnífica foto de la Cruz de Mayo del Grupo Jovén realizada por nuestros queridos hermanos Viretti.

Buena cantera tiene la Hermandad

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RETIRADA DEL CULTO SAN NICOLÁS DE BARI


En la tarde de hoy por parte de la Parroquia, se ha procedido a la retirada del culto de la imagen de San Nicolás de Bari, de su altar, para su restauración.

El trabajo se llevará a cabo durante los próximos tres meses, y realizara en las dependencias parroquiales.

RETIRADA DEL CULTO SAN NICOLÁS DE BARI


En la tarde de hoy por parte de la Parroquia, se ha procedido a la retirada del culto de la imagen de San Nicolás de Bari, de su altar, para su restauración.

El trabajo se llevará a cabo durante los próximos tres meses, y realizara en las dependencias parroquiales.

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Formación Religiosa, Hermandad de la Esperanza de Triana

Nos hacemos eco de una mágnifica idea puesta en marcha por la Junta de Gobierno de la Esperanza de Triana de formación religiosa on-line, con la idea de aprovechar los medios que las nuevas tecnologías nos ofrecen para ahondar y profundizar en nuestra formación religiosa.

El documento que nos ofrecen es la Carta Pastoral de nuestro Pastor, el Sr. Cardenal Arzobispo de Sevilla, D. carlos Amigo Vallejo, que con motivo del Día del Apostolado Seglar y de la Acción Católica.

Felicidades por esta iniciativa.

“CRISTIANOS LAICOS, CONSTRUCTORES DE ESPERANZA”
(13 Mayo 2004)

DÍA DEL APOSTOLADO SEGLAR Y DE LA ACCIÓN CATÓLICA
– 30 de mayo de 2004 –
Carta pastoral del Cardenal Arzobispo de Sevilla

Podemos suponer que no corren malos tiempos, pues las gentes hablan y preguntan por la esperanza. Es decir, que piensan que puede haber, en el horizonte del futuro, un tiempo verdaderamente nuevo, donde tengan firme y buen asiento la paz, la justicia, la felicidad de todos. Pero esta esperanza sería un sarcasmo y una burla si no estuviera bien cargada de un presente seriamente comprometido en trabajar por aquello que deseamos conseguir.

Entre las grandes carencias de nuestros días se ha hablado de que “los valores trascendentes han quedado relegados a un segundo plano”, que muchos creyentes “han caído en las redes de la secularización, del agnosticismo práctico, de la indiferencia religiosa y en el relativismo ético y moral”, que hay cansancio, desánimo, falta de ardor misionero, que se vive como si Dios no existiera… (Mensaje CEAS 2004).

Todo ello, tan preocupante como real, debe ser un gran estímulo para emprender, ya desde ahora, una decidida campaña de superación de aquello que amenaza con destruir nuestra esperanza.

La esperanza no cierra los ojos a las realidades del presente, sino que los abre en tal manera que hace vibrar las más hondas fibras de nuestra condición de personas y de cristianos. Ni miedo, ni presunción, sino buscar los recursos que tenemos y ponernos a trabajar en este mundo que debe transformarse en Reino de Dios. Es la evangelización. Es poner el mensaje de Cristo en todas las realidades humanas.

No nos ha de faltar la gracia del Espíritu y el apoyo de la Iglesia. Muchas pueden ser las dificultades, pero un apóstol seglar sabe muy bien que es un creyente y militante del evangelio y que tendrá que ser coherente entre el proyecto que desea realizar y la cruz que ha de llevar. Es un cristiano presente en la realidad de este mundo, y ello le obliga a tener en el corazón el evangelio y las manos empeñadas en la construcción de esa ciudad nueva por la que dio su vida Jesucristo. El seglar no quiere ni puede renunciar a ser un hombre espiritual, en el mejor sentido de la palabra, y consciente de sus responsabilidades como ciudadano de este mundo. Por tanto, es imprescindible que la actividad venga siempre precedida y acompañada de la oración y de los sacramentos.

En el próximo mes de noviembre se va a celebrar el Congreso sobre apostolado seglar, con el tema: Testigos de la esperanza. Este Día del Apostolado Seglar y de la Acción Católica puede ser un buen momento para motivar y dar un buen impulso al trabajo de preparación de tan importante acontecimiento para la presencia y apostolado laical en la vida de nuestra iglesia.

Si ha sido el Señor quien nos llamó a trabajar en la villa de este mundo, él mismo será quien vaya abriendo los surcos en los que se ha de plantear la semilla del evangelio. Este es nuestro convencimiento y la garantía de nuestra esperanza: Dios siempre nos guía y acompaña.

Que Dios os bendiga,

Carlos Amigo Vallejo
Cardenal Arzobispo de Sevilla

Formación Religiosa, Hermandad de la Esperanza de Triana

Nos hacemos eco de una mágnifica idea puesta en marcha por la Junta de Gobierno de la Esperanza de Triana de formación religiosa on-line, con la idea de aprovechar los medios que las nuevas tecnologías nos ofrecen para ahondar y profundizar en nuestra formación religiosa.

El documento que nos ofrecen es la Carta Pastoral de nuestro Pastor, el Sr. Cardenal Arzobispo de Sevilla, D. carlos Amigo Vallejo, que con motivo del Día del Apostolado Seglar y de la Acción Católica.

Felicidades por esta iniciativa.

“CRISTIANOS LAICOS, CONSTRUCTORES DE ESPERANZA”
(13 Mayo 2004)

DÍA DEL APOSTOLADO SEGLAR Y DE LA ACCIÓN CATÓLICA
– 30 de mayo de 2004 –
Carta pastoral del Cardenal Arzobispo de Sevilla

Podemos suponer que no corren malos tiempos, pues las gentes hablan y preguntan por la esperanza. Es decir, que piensan que puede haber, en el horizonte del futuro, un tiempo verdaderamente nuevo, donde tengan firme y buen asiento la paz, la justicia, la felicidad de todos. Pero esta esperanza sería un sarcasmo y una burla si no estuviera bien cargada de un presente seriamente comprometido en trabajar por aquello que deseamos conseguir.

Entre las grandes carencias de nuestros días se ha hablado de que “los valores trascendentes han quedado relegados a un segundo plano”, que muchos creyentes “han caído en las redes de la secularización, del agnosticismo práctico, de la indiferencia religiosa y en el relativismo ético y moral”, que hay cansancio, desánimo, falta de ardor misionero, que se vive como si Dios no existiera… (Mensaje CEAS 2004).

Todo ello, tan preocupante como real, debe ser un gran estímulo para emprender, ya desde ahora, una decidida campaña de superación de aquello que amenaza con destruir nuestra esperanza.

La esperanza no cierra los ojos a las realidades del presente, sino que los abre en tal manera que hace vibrar las más hondas fibras de nuestra condición de personas y de cristianos. Ni miedo, ni presunción, sino buscar los recursos que tenemos y ponernos a trabajar en este mundo que debe transformarse en Reino de Dios. Es la evangelización. Es poner el mensaje de Cristo en todas las realidades humanas.

No nos ha de faltar la gracia del Espíritu y el apoyo de la Iglesia. Muchas pueden ser las dificultades, pero un apóstol seglar sabe muy bien que es un creyente y militante del evangelio y que tendrá que ser coherente entre el proyecto que desea realizar y la cruz que ha de llevar. Es un cristiano presente en la realidad de este mundo, y ello le obliga a tener en el corazón el evangelio y las manos empeñadas en la construcción de esa ciudad nueva por la que dio su vida Jesucristo. El seglar no quiere ni puede renunciar a ser un hombre espiritual, en el mejor sentido de la palabra, y consciente de sus responsabilidades como ciudadano de este mundo. Por tanto, es imprescindible que la actividad venga siempre precedida y acompañada de la oración y de los sacramentos.

En el próximo mes de noviembre se va a celebrar el Congreso sobre apostolado seglar, con el tema: Testigos de la esperanza. Este Día del Apostolado Seglar y de la Acción Católica puede ser un buen momento para motivar y dar un buen impulso al trabajo de preparación de tan importante acontecimiento para la presencia y apostolado laical en la vida de nuestra iglesia.

Si ha sido el Señor quien nos llamó a trabajar en la villa de este mundo, él mismo será quien vaya abriendo los surcos en los que se ha de plantear la semilla del evangelio. Este es nuestro convencimiento y la garantía de nuestra esperanza: Dios siempre nos guía y acompaña.

Que Dios os bendiga,

Carlos Amigo Vallejo
Cardenal Arzobispo de Sevilla

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