II BERZAS CANDELARIA

Si acudimos a los refranes y citas populares que nuestras abuelas, celosas guardianas de la memoria y la tradición oral, nos han transmitido durante los paseos vespertinos, no podríamos encontrar alguno que definiera mejor la climatología que nos acompañó el pasado sábado durante la Convivencia que celebramos en la Finca Valero, “mañanitas de niebla, tardes de paseo”.

Y es que el otoño, en el Valle del Guadalquivir, se permite estas licencias. Pero conocedores del dicho popular, la afluencia de hermanos y familiares a esta segunda convocatoria, fue igualmente masiva.

Y el día nos volvió a acompañar, pues para las 12:30, hora en la que daba comienzo la programada Misa de Campaña, el Sol ya presidía en un perfecto cielo azul, iluminando el altar donde el Padre Angel Vergara, de la Orden Filipense, oficiaba la Santa Misa,


acompañado, como no podía ser de otra manera, por el coro de la Hermandad que ponía los sones candelarios,

así como de un nutrido número de hermanos,

y una amplia representación de la familia Blanco.

Concluida la Eucaristía, nuestro Hermano Mayor, José Mª Cuadro, como no podía ser menos, pues de bien nacidos es ser agradecidos; hizo entrega a D. Julián Blanco de un recuerdo de su Hermandad, en agradecimiento a su generosidad y colabración, pues una vez más, nos abrió las puertas de su casa para celebrar estas II berzas Candelarias, que no son más que un motivo para confraternizar; para enriquezernos de las vivencias de nuestros mayores, unos, y para añorar la vitalidad de nuestros pequeños, otros; para presentar nuevos proyectos de futuro, unos, y para preparar la próxima Estación de Penitencia, otros; pero todos bajo la cálida mirada de María Santísima de la Candelaria y las manos protectoras de Ntro. Padre Jesús de la Salud.

Tras el almuerzo, ¡berzas! como estaban anunciadas, ¡sublimes! como nos viene acostumbrando, se daba paso al sesteo; tiempo este aprovechado por los organizadores para celebrar la tradicional rifa de dos entradas para el Pregón de Semana Santa de 2.011,

el número agraciado fue el 281,

y los agraciados ya cuentan con su premio.

Además del sorteo, para este año se introdujo un cambio en el concurso de dibujo que la Hermandad viene convocando para elegir la felicitación de Navidad, desarrollar un taller en el que los participantes pudieron realizar sus obras in situ. Y qué mejor día que el sábado para llevarlo a cabo. Y como ya sabíamos, nuestros pequeños “pintan” mucho, en el hoy y sobre todo en el mañana de nuestra Hermandad. Más de veinticinco participantes, ardua tarea la del jurado para determinar el ganador o ganadora.


En unos días publicaremos y comunicaremos los ganadores del concurso.

Y claro que sí, hubo lugar para cantar y para bailar, pues como en todas las familias, y nosotros nos constituímos en una gran familia de fe, el simple hecho de reunirse es siempre un motivo para la alegría.

No podemos cerrar esta noticia, sin agradecer a los organizadores y colaboradores, que han dedicado tiempo y mucho esfuerzo para que todos pudiéramos disfrutar de un espléndido día.


Por último, y una vez más, ¡gracías de corazón! a la familia Blanco.

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