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Presentación de Niños a Mª Stma. de la Candelaria

En la tarde de ayer día 2 de febrero festividad de Ntra. Sra. de la Candelaria, tras la Santa Misa oficiada a las 20:00 horas, se cantó la Salve Candelaria

y posteriormente se procedió a la Presentación de los niños ante Nuestra Madre Candelaria.

3º Día de Triduo 2019

En el tercer día de Triduo en honor a Mª Stma. de la Candelaria, el Rvdo. P. Fray Juan Franco Pérez, en su homilía nos realiza, a tenor de la lectura del día, un resumen de los mensajes que nos ha ido dando en anteriores homilías.

Nos invita a insistir en nuestro compromiso como cristianos, a no darle la espalda a Dios y a la Virgen de la Candelaria. A recuperar el AMOR hacia Dios y su bendita madre. Debemos mantenernos más cerca de Ellos, todos los días de nuestra vida.

 

2º Día de Triduo 2019

En el segundo día de Triduo en honor a Mª Stma. de la Candelaria, el Rvdo. P. Fray Juan Franco Pérez, en su homilía nos invita a escoger un sitio para estacionar el corazón. Ella es la hoguera del amor de Dios y aunque en su peana parece que está muy alta, sin embargo va siempre a nuestra altura.

Dios nos baja de nuestro pedestal, porque no es nuestro sitio, ese es el símbolo de nuestra vanidad, al igual que hizo con Saulo en la lectura de la jornada, lo tiró de su caballo.
La Virgen está predicando a su Hijo desde la altura de su peana.
Las peanas están hechas para Dios, pero Dios es más de andar entre nosotros.
La Virgen de la Candelaria quiere convertir para nosotros que todos los días sean Martes Santo, para que la acompañemos diariamente.
No debemos perder la palabra AMOR que es la más importante para nosotros.
Debemos demostrar diariamente que la Candelaria viene con nosotros, en todos nuestros actos hechos con AMOR. Tenemos que empezar a hacer el esfuerzo de creer la palabra de Dios, porque Ella quiere abrir las puertas de nuestro corazón.
Nosotros tenemos que ser un signo de conversión, de AMOR a Dios.

1º Día de Triduo 2019

En la homilía platicada por el Rvdo. P. Fray Juan Franco Pérez, en el primer día de Triduo, nos anima a que preguntamos a la Virgen de la Candelaria al oído si sabe que es el Triunfo y ella a priori respondería que el triunfo sería el Martes Santo, con todos los actos y la procesión y los hermanos a sus plantas rezándole y admirándola.
Pero sin embargo si se le pregunta en serio, nos diría que realmente el Triunfo es el de su Hijo. Su muerte es un fraude a primera vista, alguien que hace milagros, ¿cómo se deja matar?, pero Dios estaba en ese fraude comenzando su Triunfo.

Ella empezó su reinado con una corona de espinas, para luego tornarla en corona de oro, ese es su Triunfo. Se viste desde el fracaso, desde lo que nos da miedo y en eso está triunfando Dios, ante esto sólo se puede decir como dice ella AMÉN y ahí empieza su triunfo.
La Virgen de la Candelaria no es sólo un paso lleno de luz, es bastante más, ella quiere que estemos siempre con ella, más allá del Martes Santo. ¿Si estando a su lado no tenemos miedo por qué no lo hacemos permanentemente? No vale ir sólo un martes, o llevar la estampita en la cartera.
Como todas las madres, la Candelaria sólo necesita que le abramos nuestro corazón.

Tercer día de Triduo

 

Ayer tarde disfrutamos de la última homilía del Rvdo. Padre D. Carlos Coloma, en ella nos transmitía que la Virgen María esta siempre pendiente de nuestras cosas, nos acerca hasta el altar para ponernos a los pies del fruto bendito de su vientre.

En el evangelio Jesús se enfrenta directamente al mal para que el hombre recupere la paz, la libertad y la alegría. Dios siempre nos habla pero a veces el hombre no esta dispuesto a escucharle, nos habla al corazón y tenemos que tenerlo abierto, dispuesto. Nos habla al corazón atreves de la Palabra, nos transforma la mente, nos da luz. La Virgen María es oyente de la Palabra, que en ella cobra vida. La Virgen es la madre de la misericordia nos alienta a  hacer lo Jesús nos diga, a escuchar en la oración.

Por eso en el ultimo día de triduo a María Santísima de la Candelaria, nos invita a que la Hermandad sea escuela de oración de hombres y mujeres orantes que se encuentran con el Señor.