Reflexiones del Rvdo. P. D. Manuel Sánchez tras el Quinario al Señor de la Salud.

El quinario de la Salud.

El Señor de la Salud sabe mirar, con profundidad. Sus ojos son penetrantes, te invitan a contemplar, a mirar y dejarte mirar sin miedo a ser juzgado ni condenado, solo amado.

El Señor de la Salud sabe llevar la cruz, sus bellas manos te hacen experimentar que la carga es ligera y el yugo suave cuando se carga como él, la cruz de cada día.

El Señor de la Salud sabe volverse, se da cuenta que estás allí, parece tallado para encontrarse con el pueblo.

Es pequeño y recoleto, te devuelve al misterio de la calle de la Amargura. Es un reto para hacerse pequeño y grande a la vez, para destacar por la nobleza y el saber estar.

El Señor de la Salud es motivo para la oración… es como si volviera su rostro para decirnos que nos quiere.

Es el recuerdo de tantos martes santos, esperando en la puerta de San Nicolás a verlo salir, los recuerdos de un joven que terminó siendo «cura»…

En su nombre he intentado decirte una vez más ¡cuanto te quiere Cristo!

 

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